Recent Posts

viernes, 27 de abril de 2012

Si yo pudiera hablar con mi Presi



Desde hace poco menos de un año me convertí, culpechavez, en una especie de @CarolaCandanga imposible. Bastó que mi Presi mencionara mi nombre para que mi buzón se desbordara de mensajes, algunos para saludarme y muchos otros para pedirme que resolviera algo, siempre encabezados con un “Carola, tú que puedes hablar con tu Presi, dile…” 
Al principio sentí la urgencia de ayudar, luego la impotencia de no poder hacerlo, más tarde el apremio de decir que tenemos un gran problema: Estamos muy equivocados si creemos que una sola persona puede y debe resolver los problemas de millones. 
Me puse a ordenar los CarolaCandanga y resultó que hay asuntos que se repiten constantemente en los mensajes: problemas con el IVSS, problemas con un banco, deudas salariales, el alcalde de no sé dónde o el funcionario de tal y cual es un matavotos… Además de los asuntos urgentes de salud que por urgentes quedan excluidos de esta reflexión que pretendo hacer. 
Y reflexiono: Yo me pregunto ¿cuántos son los maestros que cayeron en ese horrendo hueco salarial llamado acreencias? ¿Cuántas personas están siendo peloteadas con trámites bancarios? ¿Cuántos abuelos tienen dificultades con el Seguro Social y cuántos hijos y nietos capaces de levantar la voz tienen esos abuelos? Cuántos problemas comunes tenemos.
Es que al final todos padecemos los mismos males. Cuando alguna institución no responde los afectados se cuentan de a miles, pero esos miles se atomizan en un persistente individualismo hasta diluirse en la remota esperanza de que, algún día, Chávez sepa y haga algo para ayudarme.
Una voz entre millones todas pidiendo las mismas cosas. Una lotería que nadie gana, ni siquiera el que se saque el el premio de ser escuchado, por fortuna y a punta de romper con el protocolo, en un pase de algún Aló Presidente.
Decía que nadie gana  porque por mucho que la señora Fulana haya llamado la atención de mi Presi y éste la haya dado respuesta, quedan otros tantos como ellas, con a misma urgencia pero sin la más remota esperanza de ser escuchados como lo logró Fulana.
Colectivicemos, pues. Es requete sabido que en la unión está la fuerza. Hablamos constantemente del poder popular pero muchos permanecen estáticos como esperando que algo pase,  como si el poder popular, cual si fuera una pizza, viniera en una cajita que traerá algún repartidor. El poder popular lo tenemos y se ejerce eficazmente a través de la organización.
Colectivizar, encontrarse, organizarse, y avanzar.
Yo no puedo agarrar el teléfono y hablar con mi Presi y les juro que si pudiera no le hablaría del problema de Fulano de Tal. 
Si yo hablara con mi Presi me gustaría poder contarle que ya entendimos y asumimos responsablemente el ejercicio del tan necesario Poder Popular. 
  

sábado, 21 de abril de 2012

De petróleo, elefantes, súbditos y ciudadanos



Mientras el pueblo español rasca bolsillos intentando sobrevivir inhumanos recortes presupuestarios. Mientras el desempleo roza el 25% y los empleados, para seguir siéndolo, renuncian forzosamente a sus conquistas laborales. Mientras el gobierno sigue creyendo que el hombre está al servicio de la economía y no lo contrario. Mientras el mismo FMI que nos exprimió en los 90 decide exprimir a los pueblos mediterráneos, ¡ay España! y tú tan frente al mar. Mientras el estado de bienestar se desdibuja ante los ojos atónitos de una sociedad paralizada. Mientras tantas cosas pasan, Juan Carlos, el rey,  se tambalea, cae y rompe su cadera; no sin antes matar a varios “carísimos” animales salvajes, para horror muchos y del World Wildlife Fund que el mismo rey elefanticida preside.
Titulan los grandes medios: “Exitosa cirugía del Rey” y relatan detalles de la cacería, del accidente, de la operación, con picantes chismes de pasillo de este nuevo bochornoso episodio de la bochornosa vida del bribón Borbón. Más abajo, más atrás, unas letras chiquiticas, desteñidas, susurran que los pensionados tendrán que asumir el co-pago de sus medicinas, hasta ayer gratuitas. Las caderas y huevos rotos de los plebeyos pensionados jamás harán grandes titulares.
Por estos lados, Argentina se levanta. Libres del FMI, la pesadilla neoliberal impuesta a nuestros pueblos empieza a quedar atrás. Recogiendo pedazos recobramos, entre otras cosas, empresas publicas que nunca debieron dejar de ser nuestras y, de paso, la dignidad política, ayer vendida en el paquete privatizador. Pues, Argentina, peronistamente, decidió recuperar la mayoría accionaria de su empresa petrolera YPF. ¡Ay España! No faltará quien en tu nombre te patee.
Mariano Rajoy, el mismo que saca el pan con tumaca de la boca del pueblo español,  asegura que la honra su país reside en Repsol, una empresa privada de capital mayoritariamente extranjero, y denuncia airoso “un ataque a España”, promete represalias, y arenga a su pueblo hambriento y recortado contra el soberano pueblo argentino. 
Titulan los grandes medios: “Argentina intenta tapar crisis interna con expropiación de YPF”. Mas las siempre escondidas letras chiquiticas nos dicen: “Las matrículas universitarias suben el 50%”, “Enésima jornada de volatilidad en la Bolsa, en una semana nefasta”, “Francia y Alemania quieren suspender el Pacto Schengen (la libre circulación de ciudadanos) mientras dure la crisis”... Curiosamente no hablan del país suramericano, hablan -¡Me cago en diez!- de España.
Hoy, mientras Argentina recibe, oootra vez, a miles de jóvenes españoles que buscan futuro, un sevillano se convierte en titulares colgando en su bar un cartel: “No se aceptan argentinos”.

viernes, 13 de abril de 2012

El Laberinto de Capri



El candidato de la gente decente y pensante de este país los tiene preocupados y con razón. No es posible que después de tantos años cultivando convicciones globoinducidas, venga ahora Capriles, por engañar al chavismo al tradicional modo adeco-copeyano, a cambiarles la seña como si nada.

En la oposición se hacen las cosas the american way, con asesores en publicidad e imagen que luego de un estudio de campo concluyeron: “Mr. Capri, you are fucked. Este país está lleno de chavistas que se niegan a ser nuestro patio trasero.” Luego, con ese tino gringo que ha producido propuestas fabulosas como la candidatura de El Conde de Guácharo, ordenaron: “Mr. Capri, conviértase en un Chávez chic, engañe como pueda a este pueblo idiota que ni siquiera habla inglés.”
Yes sir! -dijo Capri, sin entender nada, como siempre, y se lanzó en picada por su barranco electoral.
Entonces el sifri del este de Caracas cambió su pinta de surfista gallo, medio pegado en la nota con collar de pukas y todo, por una camisa azul insípida y unos pisamojones parecidos al los que usa el que te conté. Ahora no es gobernador sino simple opositor de a pie que recorre casa por casa, eso sí, asegurándose previamente de que al menos en una le abran la puerta para entonces, bajo una constelación de flashes de su gente de prensa, ponerse a prometer cosas que el gobierno de Chávez ya cumplió.
Es así como Capriles ha prometido módulos de salud en cada barrio, mercados a bajo costo, escuelas integrales… Y prometiendo y prometiendo pensó que sus promesas se podrían llamar misiones y casi se desmayó encandilado por tan brillante idea.
Alguien, seguramente, le dijo: “Copión, las Misiones existen y las inventó Chávez.” A lo que Capri contesta con cara de ¡Eureka!: ¡Ajháa! Lo sabía. Este gobierno que no ha hecho nada, obliga a la gente a vestir de rojo para ir a PDVAL, Barrio Adentro, y a todas la misiones que ha creado. Voy a inventar una ley que prohiba la ropa roja y que se llame “Las misiones son del todos”. Lo que le faltó fue decir que “Ahora Venezuela es de todos”. 
A todas éstas, cuarenta y dos señoras caceroleras de El Cafetal, atónitas, apagaban Globovisión para no tener que seguir viendo semejante horror. ¿Misiones a mi? ¡Claka plaka tlaca plin plin plin! 
Capriles no habla, pronuncia intentos de suicidio político. En su vano y torpe afán de engañar al pueblo, ha tenido que hacer concesiones a la verdad tantas veces manipulada o callada.
Esta semana Capri habló del 11 de abril y dijo, yonofuimente, que había sido un golpe militar, que los civiles no dan golpes, mientras treinta y cuatro señoras en Alto Prado sufrieron un síncope al unísono: ¿Golpe? ¿Y no fue un vacío de poder causado por la valiente resistencia de la sociedad civil? ¡Plaka tlaca, claka, plan, plin, plin ¡Plop!

viernes, 6 de abril de 2012

La vida oscura de Clara: Vía Crucis






Clara, la de la vida oscura, sumerge la cara en la suave toalla aromatizada con mimosa y ylan ylang. Exóticas esencias terapéuticas penetran por la nariz de nuestra de una engarrotada amiga, que busca, y no encuentra, alivio en un lujoso spa de Mayami. 
Suspira Clara mientras recibe un delicioso y carísimo masaje que debería acabar con los nudos que martirizan cada músculo de su cuello y espalda, todos culpechavez, of course. ¿Acaso habría para que una mujer como ella esté convertida en semejante zurullo de estrés?
La sola pregunta es estúpida. No hay otra razón más que es el comunismo y la crueldad con la que lo implanta, lentamente, dolorosamente, el maluco de Hugo Chávez.
Un verdadero vía crucis: Trece años de “tensa calma”, esa angustiosa espera de una catástrofe anunciada que no termina de llegar. Frase sobada y resobada hasta el insipidez del desgaste por los neo-reporteros opositores. Que viene el Coco y te comerá porque Ud. lo vio en Globovisión.
Trece años de angustia que solo cedió durante los dos días de furibunda felicidad de aquel, casi glorioso, abril de una década atrás. Clara solloza, avivando con la humedad de sus lágrimas el empalagoso olor del ylan ylang. Sufre, Clara, musitando palabras de amor: ”te queremos, Pedro...”
Trece años remodelando y redecorando una casa hermosa que le van a quitar. Alimentando a unos niños que ya son casi manos blancas, siempre a punto de ser adoctrinados, siempre al borde de la cubanización. Trece años prosperando como nunca, con desbordantes cuentas de ahorro producto de jugosas inversiones; porque justo ahí radica el sadismo del régimen: Dejar ver el cielo para luego arrebatarlo. Así que son trece años cambiando camionetas por una más nueva, más lujosa, antes de que vuelvan los soviéticos Lada, -¡oh my god!-. Trece años de apartamento de playa, y una lancha -¿por qué no?-, y viajes soñados, y casa en Mayami -porque uno merece vivir un poco-, y piñatas tan suntuosas que parecen bodas reales, y bodas que parecen piñatas suntuosas, implantes, Botox, cenas gourmet, vida VIP, aparaticos de última generación, lo último de lo último de la última moda... mientras se pueda, mientras nos dejen.
Entonces Clara piensa en el regreso, con sus trece maletas, con el inútil aroma de jazmín y ylan ylang en la piel de gallina y su cruz a cuestas: la horrible certeza de volver a ese comunismo que la está matando.
Los hábiles dedos de la masajista bilingüe tropiezan con lo que llamó “una pepa de aguacate más abajito del cogote” y agregó: ”Relájate que así no se puede, te saco un nudo y te salen diez...”  
¡Son diez, son diez, son diez millones, son diez! -Zumbó la cabeza de Clara antes del alarido, de la carrera desnuda por jardines mayameros, del pinchazo, de la calma, del silencio...