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viernes, 30 de octubre de 2009

Connie de su Mack.






Esta semana el congresista republicano Connie Mack introdujo una petición para que el congreso de su país incluyera a Venezuela en la lista de países que colaboran con el terrorismo; cosa que aplauden emocionados muchos de nuestros amigos opositores, cuyos cerebritos globotizados les dicen: “Nos declaran terroristas, nos bombardean, sacan a Chávez y ya… qué alivio”

Cuando leí la noticia de Connie y sus viles intenciones no pude evitar que brotara de mis labios un indignado ‘‘Connie de su Mack’’. Porque hay que ser bien connie e’ mack para acusar de terrorista a un pueblo sólo porque pretenda ser libre y soberano. Pero a Connie lo conocemos desde los tiempos del connie mayor: el que invadió Afganistán buscando a Bin Laden para luego decir que no fue Osama sino Saddam, que al final es lo mismo, solo que hay que bombardear más allá, ahí mismito, donde no tienen las armas de destrucción masiva que no vamos a encontrar. Decía que cada año Connie Mack hace la misma solicitud cuyo único fin es generar titulares que hacen pensar al lector, acostumbrado a que piensen por él, que Venezuela es terrorista y ¡qué pena con ese señor!

El problema no es Connie, pues ya sabemos quién es y qué hace. El problema es un simpático y prometedor presidente. Tan prometedor que ganó un Premio Nobel de la Paz por adelantado, sin haber movido un dedo, según los más optimistas, para arreglar los entuertos que su país ha ido regando y manteniendo por el mundo.

Según los pesimistas, entre quienes me cuento, el Nobel, no es que no ha movido un dedo, sino que los mueve cual habilísimo prestidigitador y derroca gobiernos por allí, mientras envía tropas a países cansados de guerras eternas por allá, instala bases militares que violan y amenazan la soberanía de los pueblos más acá, promueve conflictos entre hermanos justo aquí, todo ésto mientras encandila al espectador con su blanca sonrisa de esperanza negra.

He ahí el verdadero connie e’ mack: Un vendedor de promesas falsas que aceptó un premio que no pretende merecer jamás.




sábado, 24 de octubre de 2009

Kilovatios por la libertad.

Alerta del Frente de damas indignadas por todo lo que haga el gobierno.



Finalmente tenemos contra las cuerdas al petropirata de Sabaneta. Falta poco para escuchar el tan esperado y liberador ‘’adiós luz que te apagaste’’, es solo cuestión de tiempo, mezquindad y kilovatios.

Arrinconado por una seguidilla de apagones, el señor de la oscuridad, apela a nuestra conciencia -como si tuviéramos una- y nos pide que ahorremos energía.

El que sembró de sombras nuestras esperanzas. El que pintó el futuro de negro con su socialismo repleto de cosas nauseabundas como la solidaridad, la equidad y demás miserias. Él, justamente, es quien nos pide colaboración. ¡Ja!

¿Que pasó entonces con aquello de ‘’moral y luces bla bla bla’’? No es que mis damas y yo seamos bolivarianas -¡Dios nos libre!- pero no puede venir este pseudopresidente a decirnos, a quienes carecemos de moral, que prescindamos también de las luces, justo ahora que viene la navidad.

Prendido o apagado ¿Donde queda mi derecho a escoger? Y ¿Qué clase de arbolito endógeno pretende el pichón de Fidel que adorne nuestras sufridas navidades? No quiero saberlo, mis distinguidas compañeras de ‘’botox parties’’, porque ¡No es no!.

Decorad arbolitos capaces de quemar retinas con su desafiante luminosidad. Programad vuestros aires acondicionados a punto de congelación y avivad el fuego de vuestras chimeneas para que, además de tumbar al tirano, logréis un delicioso ambiente de blancas navidades. Apretad, con ayuda de vuestras asistentas domésticas, el botoncito de ON de los microondas, lavadoras, secadoras, hornos, y de todos esos horrendos aparatos a los cuales hoy, por fin, les encuentro alguna utilidad que no sea facilitar el trabajo de la siempre floja servidumbre.

Encended al país de punta a punta con la luz del 11 de Abril y que no quede un solo bombillo apagado en esta patria que pide a gritos kilovatios por la libertad.

Atentamente,
Marifer Popof.

Presidenta del Frente de damas indignadas con todo lo que haga el gobierno.




viernes, 16 de octubre de 2009

Lo políticamente hueco.




Los tiempos cambian y complican algunas cosas. La marea de la globalización nos trae asuntos que nada tienen que ver con nuestra manera de ser. Uno de ellos es lo políticamente correcto.

En un país como el nuestro, donde en cada familia hay un negro y un catire, no había necesidad ponernos a rebautizar a nuestros parientes como lo estamos haciendo. Si bien es cierto que en Venezuela hay racismo, también es cierto que ni remotamente puede comparársele al que padecen las ‘‘minorías’’ en los EEUU y Europa, lo malo es que las soluciones a este problema no las buscamos dentro de nuestra realidad sino que nos volvemos ‘‘civilizados’’ y a nuestro primo El Negro le empezamos a llamar El Afrodescendiente y a El Catire lo dejamos como está, porque a los catires nadie los jode. Y que a nadie se le ocurra, ni siquiera al propio Afrodescendiente, contar un chiste de negros...

Porque existió y existe la discriminación tratamos justamente de enmendar el camino. Pero una cosa es acabar con el racismo, el clasismo, el sexismo y todos esos ismos tan excluyentes, y otra tener que estar al tanto en las últimas tendencias de la denominaciones antidiscrimatorias para llamar a quienes no se quejan tanto como les dicen sino de cómo los tratan.

Mi temor es que en nuestro afán de arreglar las cosas terminemos como los gringos, que padecen millares de restricciones expresivas impuestas por los diferentes grupos de personas que conforman tan variada sociedad. Así los negros son afro-americans, los chinos son asian-americans y si los chinos se llaman así, pues los gordos no son gordos sino personas grandes… y por ahí se desmadran y nadie dice ni pío porque llueven las demandas, pero eso si, la discriminación sigue intacta.

Por mi parte paso de lo políticamente correcto por considerarlo hueco, y vivo por que llegue el día en que llamar a un negro “negro” tenga las mismas consecuencias emocionales que tiene hoy llamar a un catire “catire”.




sábado, 3 de octubre de 2009

Movimiento estudiantil: un reality venezolano.






Desde hace varios años, más de los que quisiera, los reality shows acaparan los espacios televisivos. Generalmente baratos, sin guión, sin más argumento que un grupo de mediocres que aceptan exponer sus más vergonzosas miserias a cambio de un jugoso premio. Muchos mediocres, un solo premio, un solo ganador; al menos eso creíamos.

Pasa que la basura da para mucho y siempre parece haber moscas dispuestas a consumirla, por lo que los los realities se convirtieron en semilleros de dudosos famositos, en los que todo el que concursa se gana el derecho a vender a cualquier postor, entre otras miserias, sus desnudeces, sus fracasos, sus lágrimas insípidas, su éxito hueco.

Exito sí, porque muchos de ellos acaban teniendo su propio programa, su propio disco, su propia línea de calcetines, además de cientos de páginas en cientos de revistas dedicadas a la nada, y decenas de paparazzis sudorosos que sueñan con entrar en el juego en el que no solo el famosito es famosito, sino también quien lo acosa y le arranca, sin encontrar resistencia, la poca dignidad queda... si es que queda.

Pues bien, nosotros, acostumbrados a ver ese tipo de espectáculo siempre made in otro lado, parecemos no haber notado que tenemos nuestro propio reality: Movimiento Estudiantil, un programa cuya primera temporada fue transmitida por RCTV el mismo año en que cesó su concesión.

Recordamos a sus protagonistas, con sus libros intactos y sus cuadernos en blanco, jurándole al país que ellos no eran políticos, que solo los movía el amor por las manifestaciones pacíficas y los chaguaramos en llamas. Recordamos, por nombrar a algunos, a Yon, hoy dirigente de Primero Justicia, ganador del medio millongo y de un cargo en la alcaldía mayor, a Stalin González, candidato a la alcaldía Libertador financiado por Rosales, a Freddy Guevara con su pollina fashion, hoy en la Alcaldía Mayor de mano de Ledezma.

Sus historias de fracasos políticos y éxitos financieros han inspirado a otros jóvenes a unirse al show. Es así como hoy tenemos a un puñado de muchachos jugando a la huelga de hambre sin hambre frente a unas cámaras ansiosas de filmar un muerto.

Movimiento Estudiantil: Un grupo súper cool de jóvenes venezolanos que se enfrenta a un pueblo feo que ahora quiere tener derechos, y a su líder, un hombre tan horrible que además del pelo chicha, tiene también una verruga en la frente. No se lo pierda, aquí en Globovisión, de lunes a lunes, a toda hora, salvo que lleguen las vacaciones.