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sábado, 29 de agosto de 2009

El abecedario y el nuevo eje del ¿mal?.






Esta semana Nicaragua entró en esa lista oscura de países terroristas que han sido declarados territorio libre de analfabetismo. Es extraño cómo algunos gobiernos malvados han sabido resolver en poco tiempo un problema que, convenientemente para algunos, parecía no tener solución.

Es que era tan sencillo cuando la gente no sabía ni tenía manera de saber. Era tan fácil porque bastaba con pararse a dar discursos cantinflezcos, atiborrados de palabras extraídas de diccionarios imposibles, con dedos batientes, amenazadores, que hacían promesas que había que creer no perder la esperanza, que es lo último que se pierde.

Era tan fácil controlar rebaños que aprendían a resignarse a una vida que se llama vida pero que de vida no tiene nada, con la esperanza de poder vivir de lo lindo una vez llegada la muerte.

Era maravilloso culpar a los pobres de su pobreza lanzándole números a la cara con raíces cuadradas, reglas de tres, diptongos, triptongos, y términos en inglés.

Condenando a los pueblos a la ignorancia pretendieron robarles su memoria: al no saber de dónde vienen no sabrán a donde ir. Para robar su soberanía les vendieron el american dream envasado en televisores que hablaban español. Era tan fácil…

Si acaso salía algún pepa asomao’ a hablar claro se le machucaba rapidito para evitar una epidema. Parecía ser tan fácil, pero no lo fue.

Parece que estos pueblos son propensos a la pepa asomadez. Parece que cuando las palabras tienen sentido calan hondo y se multiplican. Parece que no entienden de fronteras, que no se puede andar regando ideas por ahí, que no se deben desempolvar asuntos peligrosos como la unidad de las naciones, que son sólo ideas caducas de un tal Simón Bolívar que hace añales que murió. Que no se debe morder la mano que te alimenta a punta de migajas. Que no lean, please, que se van a enterar de que sí tienen derechos, van a saber quién se los ha negado y van a querer reclamar. Que la lectura es subversiva si los que leen son pobres, que de la subversión al terrorismo hay solo un paso.

Por esto alertan que países terroristas como Nicaragua, Bolivia, Cuba, Venezuela, y pronto Ecuador, atentan contra el orden mundial blandiendo el abecedario como arma de destrucción masiva, porque los que siembran ignorancia para saquear naciones enteras saben bien que no hay nada más terrorífico que un pueblo que aprende y piensa.




sábado, 22 de agosto de 2009

Una maravillosa noticia terrorista.




Como vivimos en medio de una guerra mediática y nos pasamos la mayor parte del tiempo desarmando un interminable chaparrón de mentiras; a veces, tantas veces, las grandes noticias, las mejores noticias, nos pasan entre los pies y se terminan escondiendo bajo una mesa donde nadie las ve.

Noticias que los grandes medios prefieren evitar y que en los nuestros son desplazadas por el acoso imperial, el uribismo servil y rastrero, las marchitas de cuatro gatos, siempre furibundos, oponiéndose otra vez a otra ley que no han leído y que no van a leer jamás.

Así se nos van los noticieros, programas de opinión y toditas las páginas de los periódicos, incluso se me va este artículo con el que quiero celebrar una noticia maravillosa: Salvan de la muerte a más de 3.500 niños.

Pues si, mi estimado lector: ¿Verdad que es impactante el titular? ¿Cómo es posible que nadie lo haya publicado en primera plana? Es que no les conviene informar que el mismo gobierno que intentan tumbar a punta de mentiras construyó el Hospital Cardiológico Infantil donde, para colmo, han operado de manera gratuita, a más de tres mil quinientos niños que estaban condenados a mal vivir o a morir antes de que pudieran convertirse en cualquiera de las cosas que quieren ser los niños cuando sean grandes.

Ni locos admitirían que la directora de tan salvador hospital es una brillante doctora venezolana, una muchacha que fue al colegio con los hijos de las más fervientes caceroleras, compañera de clases de esos doctores que escogieron exportarse a donde se cura en dólares y se puede vivir como ‘‘debe vivir un doctor’’.

A estas alturas sería una crueldad decirles que el petrodictador pensó, entre tantas otras cosas, en los corazones enfermos de los niños pobres. Esto podría tener consecuencias desgarradoras en sus ya atormentadas mentes.

La verdad los haría sentir mezquinos, tal vez. Imaginen la vergüenza de descubrirse caceroleando a favor del libre mercado y contra el gobierno que se dedica a salvar niños que antes morían por pobres.

Los medios opositores callan -¿piadosos?- , pero yo, terrorista mediática, me muero decirle a mis caceroleros que estas cosas extraordinarias pasan cada día en Venezuela. Que sigan marchando en retroceso, si no les da pena, que nosotros seguiremos avanzando, imparables, hacia la Venezuela que ellos nunca tuvieron el coraje de soñar.





sábado, 15 de agosto de 2009

Los generadores de empleo.





Hace poco comprendí, gracias a Guillermo Zuloaga, que en Venezuela hay personas que, debido a su importancia, merecen el título de miembros ‘‘Platinum’’ de la sociedad civil: Me refiero los que generan empleo.


Son seres inmunes a la legalidad que, al tener empleados, adquieren un derecho que nadie les dio: el derecho a obviar el estado de derecho. Es así como Zuloaga se justifica diciendo que él especula, sí, pero genera empleos. Y no es el único de su especie. Los tenemos a montoncitos, incrustados en nuestra sociedad en una variada gama de formatos: individual o colectivo, grandes explotadores y pequeños explotadores explotados, estos últimos dignos de profundos estudios debido a las incoherencias existenciales a las que se exponen de manera voluntaria.

Los pequeños explotadores explotados se solidarizan automáticamente con las causas de sus explotadores en jefe, creyendo que de esa manera logran alejarse de los siempre cercanos simples explotados, esos que no tienen con qué explotar a nadie más.

Es así como los grandes explotadores se indignan ante cualquier proyecto de ley que de todos modos no piensan respetar, pero son sus explotadorcitos explotados quienes salen a la calle a luchar contra leyes que los librarían de sus admirados explotadores, cosa que se niegan a permitir. Entonces los ves, mentalmente, solo mentalmente, igualados con sus jefes, convertidos en expertos intérpretes y defensores de una constitución que en su día rechazaron furiosos, como han rechazado cada uno de los pasos que hemos dado hacia adelante.

Hoy, en su modalidad colectiva, los grandes explotadores y su coro de explotaditos con aspiraciones, vestidos de Federación Venezolana de Colegios Privados, en nombre de tantas madres, padres, alumnos y empleados que pueden no estar de acuerdo con ellos, amenazan con el desacato -¡oh sorpresa!- a la nueva ley de educación. Advierten al rrrégimen, desde las cámaras del canal de Zuloaga, que, aún con nueva ley, todo seguirá igual ya que ignorarán sus artículos molestos, aprovecharán los que les convengan discretamente, seguirán exprimiendo los bolsillos de padres y representantes -¡Con mi colegio privado no te metas!-, y fieles a un sistema domesticador de ciudadanos desechables, inculcarán a los niños, como lo hicieron con sus padres, la resignación al tercermundismo y la sumisión ante el poderoso, por que sí, porque ellos generan empleo.




sábado, 8 de agosto de 2009

El arte de vender desilusiones.






En otros tiempos la televisión trataba de vender ilusiones, ahora tenemos Globovisión.

Si antes se sintonizaba alguna serie en la tele para escapar un poco de los días monocromáticos que suelen repetirse uno tras otro, uno tras otro, uno tras otro… Decía, que uno se sentaba frente a la tele y se introducía en un hospital repleto de doctores preciosos, pasabas luego por una estación de policía repleta de detectives preciosos, y, más tarde, ibas a un juicio con unos abogados con millonarios y preciosos, lo que te permitía dejar atrás otro día inodoro, incoloro e insípido. Ahora se sintoniza Globovision, más o menos con la misma intensión evasiva de la realidad, pero con un giro masoquista.

A diferencia de las series preciosas, la programación de globo nos sumerge en una realidad virtual miserable en la cual el nuestros globotizados tienen que enfrentar sentimientos antagónicos: Por un lado son el ciudadano oprimido que está a punto de perderlo todo en manos de un rrrégimen cuyo único fin es acabar con la gente ‘‘decente y educada’’ de este país, y por el otro, le toca hacer de distinguido consumidor de exclusivos bienes y servicios que anuncia el mismo canal que les acaba de jurar que vivimos en medio una pesadilla que en la que vamos a perder hasta el modo de andar.

Es así como vemos a Leopoldo Castillo, con un desparpajo imperdonable, cambiar la expresión indignada de quien sabe que el gobierno está a punto de quitarnos nuestras casas, para invitarnos, con una simpatía que no tiene, a comprar grifería elegantísima para el baño que Ud. merece. A Gladys Rodríguez anunciando a un banco, muerta de la risa, luego de habernos informado que gracias a la crisis económica generada por el gobierno, usted, mi estimado globovidente, mañana no va a tener ni para un bollito de pan. A William Echevarría sin un ápice de la ternura que hay que tener para vender pañales, vendiéndonos una pañales para los bebés que el gobierno nos arrebatará en cualquier momento para devolvernos, luego, veinteañeros peludos y adoctrinados.

Hacen un malabarismo cruel en el que lanzan promesas de felicidad pagadas por los anunciantes y anuncios de desgracias inevitables pagadas por los causantes de la mayoría de nuestras desgracias.

Mientras, los globotizados obedecen y salen y comen, celebran, remodelan, viajan, compran casas, carros, compran todo lo que les vende el mismo canal que les vendió la desilusión de ser unos pobres infelices que les tocó la desgracia de vivir en el país más feliz del mundo.